sábado, 29 de marzo de 2014

PLANIFICACIÓN




PLANIFICACIÓN

“Un plan no es nada, pero la planificación lo es todo”. El ex Presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, tenía muy clara su misión para gobernar el país más influyente del mundo.
Si entendemos que planificar “significa diseñar un futuro deseado para la organización, en concordancia con los cambios que se van produciendo en el entorno, un instrumento para lograr el mejoramiento continuo”[1]. En la vida, todos en algún momento hemos sentido la necesidad de organizar nuestras acciones: en el trabajo, en el hogar, el barrio. Para lograr esta organización debemos definir los fines que deseamos alcanzar, conocer la disponibilidad de recursos, el tiempo que nos va a tomar, numerar las alternativas que tenemos que para lograr nuestro objetivo y por último evaluar si los hemos cumplido.
Para que nuestra planificación sea efectiva debemos tomar en cuenta algunos principios básicos:
Hay que definir un solo plan para función que se deba realizar, sin descuidar que tienen que estar coordinados e integrados en un solo plan general. La precisión de estos planes no se hace en base a afirmaciones genéricas, sino con la mayor de las exactitudes, para que las acciones concretas que van a dirigir lleguen a su concreción. Dentro de esta precisión, cualquier plan tiene que dejar abierta la posibilidad de que surjan cambios, como ya lo mencionaban Paredes Santos y Pérez Coscio en su definición. Debemos estar listos para dar un giro de timón en el momento indicado sin perder el rumbo de nuestros objetivos.
Como todo proceso ordenado este tiene sus etapas, que si bien es cierto, varían entres autores y descripciones, de forma general se aceptan estas:
La elaboración del plan es la primera etapa de la planificación. Se empieza por hacer un diagnóstico de la situación para poder establecer los lineamientos a seguir, los medios y el modelo operativo que usaremos. En esta etapa se trazaran los objetivos que queramos conseguir con nuestra estrategia.
El siguiente paso es la preparación del entorno para la ejecución del plan. Debemos poder lidiar con todos varios factores de tipo político, social, legal, financiero, institucional, entre otros. Además de proveernos de los recursos materiales y humanos necesarios para el éxito de nuestro planteamiento.
Una vez trazado el objetivo y conseguidos los medios es momento de la ejecución del plan. Todo en lo que hemos trabajado se pone en práctica de acuerdo a las funciones delegadas. En esta etapa es indispensable el seguimiento y control de las operaciones recabando resultados parciales y haciendo las correcciones necesarias.
Al final de todo nuestro trabajo se deben analizar los resultados para tener claro si  nuestro objetivo se cumplió en su totalidad. Es importante hacerlo a conciencia porque de esto dependerá el éxito en futuros emprendimientos.
La argentina Pilar Pozner, master en Educación por la Universidad Iberoamericana de México, explica que la gestión escolar es  “el conjunto de acciones, relacionadas entre sí, que emprende el equipo directivo de una Institución educativa para promover y posibilitar la consecución de la intencionalidad pedagógica en, con, y para la comunidad educativa”[2]. Para Pozner el objetivo primordial  de la Gestión Escolar es centrar, focalizar y nuclear a la unidad educativa alrededor de los aprendizajes de los alumnos.

Basándonos en el modelo de planificación de sistemas educativos de Roger Kaufman, el análisis debe empezar en la concepción del currículo. Este debe ser un conjunto de oportunidades de estudio presentadas  a una población bien identificada para el cumplimiento de metas amplias. Debemos también conocer las características del sistema educativo, partiendo que este es un “subsistema de la sociedad” como dice Kaufman.

Cuando se habla del papel del maestro tenemos que estar conscientes de la necesidad de contar con profesionales especializados en diversas disciplinas y áreas del conocimiento para que acompañen en el proceso de educación a sus alumnos. Estos alumnos son en quienes se centra la planificación para entender y conocer sus ambiciones, habilidades, deficiencias y requerimientos. El punto central de los planes está encaminado a la consecución de las aspiraciones personales de cada alumno brindándole una base de conocimientos que cimienten su futura actuación en la sociedad.
Como ya dijimos antes todo proceso tiene sus etapas. En el camino para mejorar la calidad educativa debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

Es primordial la identificación de las necesidades de la educación que se desean cubrir y cuáles son las actividades que nos ayudaran a hacerlo. Esto solo se puede dar con un dialogo sincero entre maestros, alumnos y autoridades. Una vez identificados los objetivos educativos es momento de programar las estrategias, es decir, hacerse las preguntas de ¿Por qué se va a hacer, para qué, cómo se va a hacer, con qué recursos y quién lo va a llevar a cabo? Todas estas preguntas serán respondidas en el momento de ejecutar nuestro plan de trabajo. Finalmente el momento de la evaluación es la hora de conocer los resultados y aprender la lección. Sistematizar experiencias permitirá conocer el nivel de resultado que hemos obtenido, si se han logrado los objetivos será interesante también conocer las posturas de los participantes para conocer que se puede mejorar en futuras experiencias.


[1] PAREDES SANTOS, Alfredo. PÉREZ COSCIO, Luis. Planificación estratégica de organizaciones no gubernamentales. FICONG. Buenos Aires, 1994.
[2] POZNER, Pilar. Organizaciones educativas al servicio de la sociedad. Ponencia en el X CONGRESO INTERUNIVERSITARIO DE ORGANIZACIÓN DE INSTITUCIONES EDUCATIVAS. Barcelona, 2008.

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