sábado, 29 de marzo de 2014

Tecnoligia y Educacion



 

Tecnología y Educación

Introducción


La tecnología digital comenzó a desarrollarse con fuerza alrededor del año 1978, y por lo tanto, se considera a quienes nacieron después de 1979 como nativo digital u homo sapiens digital (término acuñado por Marc Prensky, autor del libro “Enseñanza nativos digitales”) a todas aquellas personas nacidas durante o con posterioridad a las décadas de los años 1980 y 1990, cuando ya existía una tecnología digital bastante desarrollada y al alcance de muchos. Por otro parte, el término inmigrante digital engloba a todos aquellos nacidos entre los años 1940 y 1980, ya que han sido espectadores y actores generalmente privilegiados del proceso de cambio tecnológico. Es innegable que hoy una de las brechas digitales más importantes se manifiesta entre las generaciones. Entonces, la diferencia “generacional” sería más importante que las diferencias socioeconómicas, geográficas o culturales. Así, esta brecha digital se evidenciaría de manera particular en las escuelas, en donde el contacto intergeneracional es más cotidiano y masivo.

La presencia y el influjo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad actual y en el sistema educativo es un escenario innegable en los últimos años. Su impacto ha provocado una suerte de revolución en la economía, la política, la sociedad y la cultura, que transformó profundamente las formas de producción de la riqueza, de interacción social, de relación intra e interpersonal, de definir las identidades y de producir y hacer circular el conocimiento. Como lo señala Lev Manovich, a propósito de los cambios provocados por la digitalización, a diferencia de lo que pasó durante el surgimiento del cine, hoy existe una conciencia extendida y planetaria sobre la importancia de esta revolución, aunque falte todavía una lectura de conjunto sobre sus códigos, procedimientos y modos de recepción de las audiencias, que pueda ver más allá de las particularidades de cada nuevo medio y nos permita entender la lógica de estos nuevos medios en el presente.

Desarrollo


La tecnología es neutra, es como un martillo, a este no le importa si lo usas para construir una casa o si un torturador lo usa para aplastarle el cráneo a alguien, el martillo puede hacer ambas cosas, dice Noam Chomsky.

Así mismo, cada esfuerzo por definir lo que es la educación está relacionado con una serie de conceptos como: formación, enseñanza, aprendizaje, capacitación, información, socialización. Se entiende entonces, de manera general que enseñanza es la transmisión de conocimientos, mientras que educación es un proceso más completo más permanente, más continuo, a través del cual se trata de ubicar al individuo críticamente dentro de su contexto histórico, político, social, para que él sea capaz de reaccionar frente a los hechos de la vida.

La información también juega un papel importante en cualquier proceso de aprendizaje. Pero eso no significa que informar es lo mismo que educar. Información se refiere a la transmisión unidireccional de datos, mientras que lo educativo va más allá y abarca toda la formación de personas. En general la educación se considera como un acto intencional en la que están presentes intenciones como formar personas, cambiar actitudes, liberar sectores oprimidos, contribuir a la humanización de la sociedad.

El impacto de la tecnología en la educación se considera desde varias perspectivas, en las que intervienen una serie de factores determinados por el tipo de resultado que se ha obtenido hasta el momento gracias a la aparición del computador con el cual nace la aparición de la informática educativa como una herramienta de enseñanza y aprendizaje.

El uso de las tecnologías de la comunicación, como el correo electrónico, el fax, la computadora y la videoconferencia, además de los servicios prestados por los satélites, reduce las barreras del espacio y del tiempo. El uso de esas tecnologías, va en aumento y ahora es posible conjuntar a una audiencia muy dispersa, con videos y audios, así como obtener otros datos, por medio de los cuales se pueden evaluar los trabajos de los alumnos. En el futuro próximo, es probable que en video de doble banda se pueda transmitir información por todas las redes terrestres.

Si bien los avances tecnológicos son rápidos estos en su gran mayoría no son significativos ni crean un gran cambio como ocurría siglos atrás con el paso del barco de vela al telégrafo o con el alcantarillado que resultó ser muy valioso, dicho esto claro sin ir en desmedro de las creaciones actuales como la Internet y el paso de la maquina de escribir al computador.

Sin embargo, la preocupación por los efectos y la importancia de dichos avances en el ámbito de la enseñanza ocupa cada vez mayor espacio en los temas de debates acerca de la educación. La escuela es una institución basada en el conocimiento disciplinar y en una configuración del saber y de la autoridad previa a las nuevas tecnologías, más estructurada, menos exploratoria y sometida a criterios de evaluación comunes y estandarizados. Por otro lado, las nuevas tecnologías –y su lógica de consumo– parecen funcionar sobre la base de la personalización, la seducción y el compromiso personal y emocional, y lo hacen siempre con una dinámica y una velocidad que entran en colisión con los propósitos y “tiempos” de la enseñanza-aprendizaje de la escuela. Estas características implican desafíos muy concretos sobre cómo, dónde, cuándo y quiénes se harán cargo de la introducción de estas nuevas tecnologías en el aula, porque se trata de dos lógicas y modos de configuración del conocimiento muy diferentes. No estamos entonces solamente ante un problema de inversión en infraestructura también ante una mutación simbólica y cultural que involucra las bases sobre las que se construye la institución escolar.
Siempre se a pensado si la educación es una buena inversión, si genera el suficiente capital humano para aumentar el crecimiento, pero ¿qué queremos en realidad?, personas capaces, independientes y con libertad de pensamiento o solo que aumenten el PIB.
La verdad este tema es complicado. La educación claramente es una inversión pero no en la manera de producir dinero, eso solo debe ser un objetivo bastante secundario. La educación debe estimular al estudiante a cuestionar la ciencia actual, cruzar fronteras y crear cosas capaces de ayudar a la sociedad, eso es una buena inversión si la queremos llamar de alguna forma.


Creo que el debate sobre las nuevas tecnologías y su impacto en el sistema educativo debe partir principalmente de la responsabilidad de las políticas públicas, de los sistemas educativos y de los adultos respecto de los usos y prácticas que se producen en torno a ellas. La noción de responsabilidad (tanto de las instituciones involucradas como de las personas comprometidas en ellas) no implica autoría completa y unívoca de las acciones ni voluntad de control de todo lo que sucede, lo cual no solo se ha vuelto imposible en el marco de formas de producción y circulación de los saberes. Estamos ante un territorio inestable, enredado y muchas veces difuso, donde los conocimientos y las formas de adquisición de saberes se han descentrado y provienen de múltiples fuentes, muchas de ellas fuera del control de la escuela o la familia, todo lo cual vuelve más complejo el rol de cada uno de los actores.
Pero lo que resulta indudable en la revisión de las investigaciones sobre el tema es que los jóvenes tienen prácticas y competencias tecnológicas muy disímiles según sea su marco de experiencias (fuertemente vinculado a su nivel socioeconómico y a su capital cultural). El Internet por ejemplo, es una herramienta que resulta muy valiosa si se cultiva la capacidad del saber buscar lo que es significativo y estar siempre dispuesto a cuestionar si estamos en el camino correcto. Por otro lado, hoy hay posibilidades tecnológicas expandidas que han tornado posibles algunas acciones ética y políticamente inquietantes, como por ejemplo la proliferación de una visualidad sensacionalista que exacerba la exhibición de imágenes impactantes ya no solamente desde la televisión sino también desde las redes sociales y las tecnologías amateurs.
Quienes aprenden, deben considerar a las computadoras, como un herramental que puede utilizar en todos los aspectos de sus estudios.

Para un buen número de maestros, puede resultar evidente observar que el “nuevo” estandarte de la práctica educativa actual, es el uso cada vez más extenso de las tecnologías, particularmente el Internet; en ese hilo de ideas, también puede ser relativamente fácil deducir que, de ahí provienen, un gran número de problemas, como son la simple descarga de información, el “empacado” y distribución de conocimientos o la poca o nula interacción personal, entre muchos otros. Lo que no resulta tan evidente, es evitar caer en la trampa de la simplificación del problema, es decir, la influencia de la informática que, en su conjunto, no se reduce al “hardware” y al “software” de la computadora, o sea, a la parte que de manera superficial provoca la “tecnologización” y la “virtualización” de la educación. La dificultad tampoco se encuentra en los cientos de millones de páginas “almacenadas” en la Web, es más, ni siquiera se ubica en la dependencia cibernética, que trae consigo el fenómeno telemático en general, con todo y los trastornos de personalidad o de deterioro de las relaciones familiares y sociales que implica. No. Internet es, ante todo, un instrumento de dominación y de poder, así como de regulación deliberada de personalidades. Aquí se pierden no solamente la intimidad y la privacidad, al configurarse como un verdadero instrumento ideológico, o mejor dicho, en el vehículo de transmisión de una ideología determinada, orientada a la construcción de un tipo determinado de personalidad, un ser humano que se construye en función de un modelo o patrón establecido de antemano, que conviene a los intereses de los que detentan el poder económico, sí, pero también el intelectual: Los globalizadores.
En particular, las nuevas tecnologías multimedia coadyuvan en la comulación de ideas, para describir objetos y para procesar, de manera eficiente y muy rápida, otras informaciones en su trabajo. Esto les exige seleccionar el mejor medio para trasladar su mensaje, para estructurar la información de una manera ordenada y para relacionar información, que permita la producción de un documento multidimensional.
Además de ser un tema en sí mismo, las nuevas tecnologías tienen incidencia sobre la mayor parte de las áreas del conocimiento. En las ciencias se usan computadoras con sensores para ordenar y manejar los datos; para realizar modelos en las matemáticas, la geometría y el álgebra; en el diseño y en la tecnología, los computadoras son fundamentales en los niveles de la premanufactura; en las lenguas modernas, las comunicaciones electrónicas dan acceso a las retransmisiones extranjeras y otros materiales, y en la música la computadora permite a los alumnos componer y estudiar, sin tener que aprender a tocar los instrumentos tradicionales. Para quienes requieren atenciones educativas especiales, proporciona el acceso a los materiales más útiles y permite a los estudiantes, a pesar de sus dificultades, expresar sus pensamientos en palabras, dibujos y actividades.

 

Conclusiones


·         Todo un mundo digitalizado al que debemos inevitablemente irnos adaptando de a poco, para utilizarlo siempre y necesariamente en su favor en la construcción del tejido social y su entramado político. Para lograr esto, es necesario, poseer la suficiente claridad ideológica y el compromiso profundo, por comprender y hacer comprender a los demás las maneras y los modos de defender sus causas. La educación toma, entonces y una justeza dimensional impresionante. No basta con que su escolaridad, con todo y sus insuficiencias y carencias, sea obligatoria, sino que, además, adquiere la dimensión de la conciencia liberadora, junto con el conocimiento útil, construido y reconstruido en el seno de las familias y las comunidades.

·         Es realmente difícil pensar en la existencia de una sociedad del futuro mejor que la actual, gracias solamente al impulso de la tecnología y al desarrollo de las innovaciones producto de la ciencia y la ingeniería, si antes no nos detenemos a reflexionar cómo debe ser la sociedad a la que aspiramos y qué debemos hacer para edificarla, es decir, una sociedad justa, igualitaria y verdaderamente democrática, en una nación libre, independiente y soberana, más allá de las consideraciones de los globalizadores y de su visión única del mundo.

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